Una mirada

Una mirada, en ocasiones, excita más que una caricia

No te confundas y vayas a pensar que eres una persona independiente, porque nada más lejos. Un independiente no necesita de los demás para vivir, estar orgulloso de sí mismo y buscar su felicidad, si bien lo haga en compañía de otros. No es tu caso. Es cierto que te gusta vivir cuantas más experiencias mejor, conocer a gente diversa, viajar y más viajar… mas no aguantas la soledad. Precisas la admiración del otro, ganarte un puesto en el podio de las personas especiales, por el hecho de que de esta forma te sientes , singular y único y no tienes pelos en la lengua para decirlo. Te gusta ser el centro de atención y que el resto sigan tus instrucciones, porque para eso eres el que sabe más, y si alguien no te sigue… comenzarás una campaña de reclutamiento y conquista hasta el momento en que acabe cayendo rendido a tus pies. Y cuando eso suceda, lo abandonarás. Así eres tú como amante, fogoso y luchador hasta que has conseguido tu presa; entonces, vas perdiendo el interés. Eso del compromiso no es lo tuyo y mira que lo has intentado, mas es superior a tus fuerzas: después de la calentura y las cosquillas en el estómago, se terminó, ni hablar de convivencia ni tampoco de otras formas de compromiso (matrimonio, hijos, etcétera). Tus palabras preferidas son estupendo, quiero, divertido. Tu tono de voz es estruendoso, energético y tu actitud es de curiosidad y ambición. En alguna ocasión posiblemente te hayan definido como una persona hiperactiva y difícil de saciar… Es cierto, eres exigente con todo y siempre deseas más, tu mayor temor es morir sin haber sentido que has vivido, pero… ¿habrás sido capaz de vivir el amor auténtico?

Por lo tanto, en frente de convencionalismos de tener novia, o bien peor incluso esposa, propongo, la desfachatez de tener esclava. Deja el averno de los enamoramientos y accede al paraíso de los sometimientos. Obviamente el pasado de una persona es fundamental para entender sus reacciones y sus formas de ver la vida. Por eso es fundamental que los miembros de la pareja se interesen en conocer la familia, el pasado y la historia personal de su pareja. De manera frecuente, si estimulas el punto G de una mujer mientras que efectúas el cunnilingus, la enviarás a las estrellas. Esto funciona mejor una vez que ya está muy excitada y cerca del clímax. Puede acentuar mucho su clímax. Para lograr el punto G, necesitará insertar uno o bien 2 dedos, con la palma cara arriba, en su vagina. Presione cara su hueso púbico, más o menos de una pulgada y media a tres pulgadas de largo. Está sintiendo un bulbo esponjoso de tejido. Cuando lo halles, utiliza un movimiento de venir acá. Consulte con su amante y explore cualquier otro movimiento que le resulte singularmente agradable.

Mientras esté en periodo de lactancia, no me embarazo

Cuando no te sientes satisfecho y lo único que te causa satisfacción es tu relación de pareja, acabas por hacer que la otra se sienta cansada y cargada de responsabilidades, y esto puede traer como resultado una infidelidad. A fin de que una relación sea sana y durable, debemos empezar por querernos, apreciarnos y respetarnos nosotros mismos como individuos. Nuria Glam, ejecutiva catalana con mucha experiencia vital y emocional y, sobretodo, con ganas e ilusión de conocer alguien como tú. Personas que saben estimar la elegancia, la cultura, la belleza, el saber estar, el buen gusto, la educación, la simpatía y el sexo más delicioso, morboso, ardiente y sensual. No hay una situación o bien postura encontrada en el Kama Sutra que vaya a estar sesgada cara cualquiera de los 2 sexos cuando se trata del nivel de participación que ambos asociados ponen. Esto se ajusta al principio de que el sexo debe ser una fuerza constructiva que ayude a progresar el vínculo de una vida matrimonial feliz. La energía que fluye entre usted y su pareja va a ayudar a conseguir una mayor satisfacción del acto sexual que la que ha experimentado ya antes. La palabra sánscrita samabhog generalmente se entiende como relaciones sexuales y se traduce en placer igualitario.

Llevo dos días agobiado por pensamientos reiterativos que no me hacen bien. En la vida en ocasiones se levanta un temporal inopinado que arrasa todo, principios morales, convenciones, ordenes bíblicos, todo; el bulldozer asuela irresponsablemente y no deja títere con cabeza. Ayer pensaba tristemente en mi condición de padre; dediqué muchas horas de mi camino a ello; el día chorreaba un amargo pesar. El camino no siempre y en toda circunstancia es alivio y sereno encuentro con la naturaleza y uno mismo. El camino es en ocasiones un modo de no poder escapar de lo que a uno le estresa. La soledad es entonces un fondo de vaso en donde hora tras hora se sedimenta la sal; la tierra se resquebraja y sobre la superficie lunar de su desierto sólo los surcos blancos enlosan el camino, la tierra se hace baldía y penosa de atravesar, nada distrae al caminante que no sea este paisaje de sal.

La doctrina tantrica del lenguaje

Es una ciencia difícil: cuando una persona pierde uno de sus sentidos, los otros sentidos se realzan. La vista es quizás el sentido más simple de limitar durante las relaciones íntimas, y las vendas para los ojos son una necesidad en cualquier cajón de cabecera BDSM. Una mujer dominante puede querer utilizar una media de seda para cubrir los ojos de su sumisa masculina, quizá rociada con perfume para atormentar sus fosas nasales cercanas. Los hombres dominantes pueden estimar utilizar una corbata, una elección sexualmente masculina, atada con una gota de colonia. En este sentido, la sexualidad de los varones, muchas veces, se ha visto etiquetada y calificada de forma simple como una sexualidad machista, subscribiéndola y, por tanto, reduciéndola a la mera práctica o bien conducta penetrativa como último fin del deseo y de la satisfacción sexual de cualquier hombre. Esto significa un auténtico fallo que, como tal, peca de prejuiciado. Una consecuencia inmediata de este pensamiento es que se da por cerrada, antes de empezar, la cuestión de la sexualidad masculina. Y esto no se corresponde a la tremenda riqueza y diversidad de la vivencia de la sexualidad de los hombres.

A John Kacere, debido seguramente a su reincidencia temática, se le ha tachado de fetichista y, en cierta forma, de transformar a la mujer en una especie de objeto. Para Kacere, no obstante, la mujer, lejos de ser un objeto, es la fuente de toda la vida, la fuente de regeneración. En ese sentido, su trabajo, afirmó en una ocasión el pintor estadounidense, procura elogiar ese aspecto de la feminidad. Esa es también nuestra pretensión al enseñar en este artículo una pequeña selección de la obra de John Kacere. En la comunicación humana existen múltiples niveles. Es muy posible que haya oído charlar de la comunicación no verbal: de qué manera posturas y ademanes afirman cosas de nosotros. Por eso, probablemente piense que en este apartado vamos a tratar de la comunicación verbal y la no verbal. Sin embargo, personalmente creo que la comunicación no verbal, tal y como se la explica habitualmente, es una exageración y una fuente incesante de malas interpretaciones en la comunicación con los demás. Las personas y su comunicación son demasiado complejas como para que se pueda afirmar, por servirnos de un ejemplo, que cruzar los brazos o bien las piernas refleja una actitud defensiva. A veces una persona cruza los brazos o las piernas por el hecho de que está más cómoda de esta manera. Solamente.

Puede alguien comprometerse con una persona como carmen?

Puesto que los dos grupos de hombres eran del mismo modo bien parecidos, los investigadores se pusieron a aislar lo que hizo que las mujeres fuesen a las ganadoras y eludir a las perdedoras. Pusieron a los hombres a través de una serie de pruebas. No siempre la ética social coincide con la moral personal porque las experiencias, los deseos y metas personales pueden ser estorbadas por las leyes y reglas sociales. Lo ideal es que ambas coincidan. Así como cada individuo precisa su espacio, las relaciones también precisan el suyo. Un fallo usual de las parejas jóvenes consiste en que ciertas s vivirá a la casa de los progenitores de la otra, produciendo una situación que solo puede traer tensiones. Pensémoslo un instante: ¿Acaso en nuestra casa no existe ya tensión de vez en cuando? ¿De verdad pensamos que no produciremos una situación difícil si incorporamos a alguien más a la ecuación familiar, no afectará eso a la relación? Una pareja necesita espacio para expresarse en libertad, para quererse en libertad e incluso discutir en libertad. Una pareja está formando una nueva familia que necesita su espacio, y lo adecuado es dárselo, por lo menos si se piensa convivir.

Puede que las imágenes vertidas por los medios y los productos de ficción sadomasoquistas han hecho que asocies la imagen de la mujer dominante sexualmente con el arquetipo de la mujer vestida de cuero que, látigo en mano, increpa a gritos a su hombre dominado. Es simple que pienses en este tipo de mujer cuando piensas en una dómina. Te sorprendería, quizá, intuir que esas mujeres caminan junto a nosotros. s suben a nuestros mismos furgones de metro, suben a nuestros buses o bien adquieren el pan en nuestras panaderías. Alén del arquetipo del cuero y el látigo en la mano, la mujer dominante, la femme o ama, es una mujer en posesión de las claves más segregas de la sensualidad y, sobre todo, de ella misma.

¿Qué me dices? ¿De verdad? ¿Que no te ha venido este mes? ¿Deseas decir que estamos embarazados? ¡Dios santo, qué alegría! Verás cuando se lo digamos a tus padres. Verás cuando se lo digamos a los míos. Se pondrán muy, muy contentos. Los chinos las llaman Ben Wa, pero en un todo a cien o en los establecimientos de juguetes eróticos es mejor pedirlas como bolas chinas (si no, corremos el peligro de que nos den algún cepillo para la ropa con mango ergonómico). Su invención semeja muy antigua y su origen es, naturalmente, chino. Confeccionadas originalmente en jade, marfil o bien hueso, algunas contenían mercurio en su interior para facilitar el movimiento. Su función residía en fortalecer los músculos del suelo pélvico y tener un mayor control sobre las paredes de la vagina con vistas a procurar un orgasmo rápido en los varones (normalmente clientes de burdel o bien soldados en campaña).